Calidad literaria y calidad editorial, ¿son lo mismo?

Muchas veces hablamos de calidad literaria y de calidad editorial como si fueran lo mismo y no lo es, ya que la primera es completamente subjetiva y la segunda, lo contrario.

¿Qué es la calidad literaria?

Definir qué es la calidad literaria es muy complicado porque la literatura es un arte y como tal tiene una enorme carga de subjetividad.

¿La calidad literaria es vender mucho? ¿Tener muchos lectores? ¿Dejar huella universal? ¿Que lo que has escrito tenga una trascendencia intemporal?

¿Y qué es trascender? ¿Cambiar la visión que tienen las lectoras de la vida?

Todo esto sigue siendo subjetivo, porque las lecturas que pueden cambiarte a ti no tienen por qué hacerlo conmigo.

Si nos enfocamos en la parte estrictamente técnica, podríamos afirmar que la calidad literaria está determinada por una escritura impecable, personajes relevantes, una estructura bien planteada, hilada, que mantenga la tensión y la capacidad de enganchar.

Pero puede suceder, y de hecho sucede, que novelas perfectamente escritas y trabajadas no despiertan ni una mínima emoción en quien las lee. ¿En ese caso, podríamos hablar de calidad literaria?

El debate que puede suscitar este tema es bastante complejo porque todos tenemos una opinión al respecto.

Pero eso no significa que podamos escribir cualquier cosa, sin ningún cuidado y presentarlo de cualquier manera. Y para eso sí existen unos parámetros mínimos.

Esos parámetros son los que definen la calidad editorial, que sí puede medirse.

 

Los cuatro pilares de la calidad editorial

La calidad editorial comprende estos aspectos:

  • Edición
  • Corrección
  • Diseño
  • Maquetación

¿Por qué esos cuatro y no otros? Porque un libro mal editado, mal corregido, mal diseñado o mal maquetado es un libro defectuoso.

No vale con escribir una historia fantástica, con personajes increíbles, si luego el libro está lleno de faltas de ortografía, de repeticiones, la letra es muy pequeña o el texto no respira.

Así que vamos a ver estas fases una por una.

Edición

Consiste en el estudio del contenido de la novela, en si tiene una base sólida y está bien construida.

          Generalmente, son los editores los encargados de hacer este trabajo; desarman el manuscrito pieza a pieza para comprobar que los engranajes encajan perfectamente entre sí, sin dejar huecos ni fisuras que puedan provocar agujeros y que imposibiliten que la novela sea redonda.

          Cuando tenemos cierta experiencia, esas debilidades son como alarmas a la hora de empezar las revisiones. Es posible que a veces no sepamos verlas de inmediato; hay algo que nos chirría, pero no sabemos el qué. El papel de los lectores cero o los informes profesionales de lectura son fundamentales en este punto, sobre todo, si estamos empezando o si vamos a autopublicar.

          Nos dirán los puntos débiles, si el argumento es verosímil e impactante, si los personajes son redondos y tienen un arco dramático claro, si las tramas tienen flecos abiertos, si el ritmo es ágil y la lectura fluida, etc.

          Es complicado autoeditarse una misma porque, como autoras, no podemos o no sabemos identificar los posibles errores que hemos cometido. Tenemos toda la novela en la cabeza, así como las escenas y los personajes, a los que conocemos mejor que a nosotras mismas.

          Muchas veces, a la hora de plasmar todas esas ideas en el papel, no somos conscientes de que nos estamos guardando información relevante o damos por hecho que los lectores tienen ese mismo conocimiento.

          Por eso, siempre es buena idea que otros ojos revisen lo que hemos escrito y señalen aquellas partes que flojean por escasez de información o las que tienen demasiada o se repiten.

Como he dicho, autoeditarse no es aconsejable porque es muy difícil tomar distancia de la historia y los personajes que hemos creado. Sobre todo, a la hora de editar más que corregir. Las consecuencias de no confiar en una profesional, experta en lecturas e informes, son que la novela no se publicará con la mejor calidad, y ya sabemos que las lectoras no perdonan.

Corrección

Corregir es un proceso largo, tedioso y frustrante para la gran mayoría de las autoras, que lo que quieren es ver su obra publicada ya después de meses de arduo trabajo.

Pero escribir el manuscrito solo es el primer paso del proceso de publicación, después llega el editing y las inevitables correcciones.

Para afrontar la corrección de una novela debemos tener la distancia emocional suficiente, por eso siempre se aconseja que dejemos «dormir» el texto, que lo olvidemos un poco, para que, cuando retomemos la lectura, no tengamos la historia y los personajes todavía con nosotras.

La mayor dificultad de autocorregirse es estar tan involucrada en lo que estamos leyendo que nuestro cerebro no lee lo que está escrito realmente, sino lo que creemos que hemos escrito.

Las correctoras entrenamos nuestro cerebro para ir más despacio, que se concentre en cada letra, espacio y carácter, algo muy difícil de hacer cuando tienes que revisar tus propias palabras.

¿No te ha pasado que cuando estabas corrigiendo te has vuelto a meter tanto en lo que habías escrito que en algún momento has pasado de corregir a simplemente leer?

Este es el motivo por el que cada vez que hacemos una nueva lectura seguimos encontrando errores. Perdemos la concentración y pasamos a leer en lugar de corregir. Por eso siempre es aconsejable hacer, como mínimo, tres lecturas independientes de principio a fin, intentando, además, concentrarnos en solo un aspecto: en la primera se hace la edición, en la segunda la corrección de estilo y en la tercera la de ortotipografía.

De esto te hablé en el episodio 33 sobre autocorrección.

Diseño editorial y maquetación

El diseño editorial es lo que determina la forma y estética de un libro. Vamos a empezar por la cubierta, y antes de hablarte de los parámetros que hay que tener en cuenta, voy a aclarar algunos conceptos:

–       Cubierta: Es la parte exterior de un libro; la parte trasera se llama contracubierta. Aunque estemos muy familiarizadas con portada y contraportada y se usen de forma generalizada, esos términos no son los adecuados.

–       Portadilla: Es la primera página con texto que hay tras abrir un libro y suele tener solo el título. En autopublicación se suele obviar y pasar directamente a la portada.

–       Portada: Es la página en el interior del libro en el que aparecen el título, nombre de la autora y sello editorial.

–       Página de cortesía: La hoja en blanco que hay justo después de la cubierta y antes de la portadilla.

–       Página legal: Suele ir tras la portadilla y en ella se reflejan los datos de edición y publicación de la obra, además de los derechos de registro.

          Dentro de lo que es el diseño editorial, también entraría el diseño interno del libro. Muchas veces se incluye en el proceso de maquetación, pero en realidad es un servicio independiente porque la maquetadora solo compone el manuscrito sobre el diseño previo. Esto es algo que mucha gente no sabe y es algo que quiero que también te lleves de aquí hoy. Que maquetar un libro no es poner el texto bonito y ya está, sino que tiene un trabajo importante de diseño y muchas horas detrás.

          Para libros digitales, este diseño es básico porque su característica principal es la usabilidad, pero para libros impresos sí son necesarios varios parámetros.

          La diseñadora editorial lo que hace es determinar:

–       Tamaño y formato del libro: para ebook da igual, pero para libro impreso sí hay que decidirlo. Si tu novela es cortita, puedes jugar con esto para tener más páginas.

–       Márgenes: interno y externo, superior e inferior, que se determinan por el grosor del libro o la ubicación del número de página.

–       Páginas maestras: suelen ser un pliego con doble página simétrica, de manera que la página izquierda es como un espejo de la derecha.

–       Estilo de párrafo: aquí se decide:

  • el tipo de fuente para cada jerarquía del texto (capítulos y cuerpo)
  • si cada inicio de capítulo tendrá capitulares o no
  • interlineado
  • tamaño de fuente
  • sangrías
  • alineación

Una vez que se decide todo esto y se diseñan las páginas maestras es cuando se compila el texto y se maqueta procurando que no queden calles, viudas huérfanas y todos esos detalles que hacen de un libro físico un producto con calidad.

Si te interesa este tema, te remito al episodio número 7 en el que te hablé más profundamente de las diferencias entre libro digital y físico y qué hay que tener en cuante en cada caso a la hora de maquetar. Como ves, la calidad literaria y la calidad editorial son completamente diferentes, espero que el episodio de hoy te haya ayudado a tenerlo más claro.

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