El manual de estilo: la coherencia en tu catálogo

Puede que estés familiarizada con el concepto o que lo hayas oído por ahí. Hoy quiero explicarte qué es un manual de estilo, para qué sirve y cómo puedes montar el tuyo.

Un manual de estilo es una guía.

Un documento donde se recogen los criterios de unificación que quieres mantener en todos tus títulos.

Con criterios de unificación me refiero a elementos ortográficos, tipográficos e incluso de diseño editorial y maquetación.

Esto sirve para que todos tus textos sean iguales y reconocibles, que lleven tu impronta personal, sobre todo, en aquellos aspectos que no están sujetos a normativa, es decir, son interpretables.

Como ocurre con el adverbio solo. Puedes acentuarlo o no, la RAE lo deja al criterio de cada uno aunque recomienda no hacerlo y solo aplicar la tilde en aquellas ocasiones que pueden generar confusión por el contexto.

El caso es que si pones la tilde una vez, debes ponerla cada vez que lo escribas, no solo cuando te acuerdes.

También debes recoger cómo colocas aquellas comas que no son ni criminales ni obligatorias, sino que las puedes poner a tu libre criterio.

Para todo esto sirve tener a mano un manual de estilo, así, cuando autocorrijas, podrás consultarlo y recordar qué criterio elegiste para cada cosa.

¿Para qué sirve un manual de estilo?

Esta herramienta la suelen utilizar las editoriales importantes para que no haya diferencias llamativas dentro de su catálogo, pero no solo editoriales, universidades, instituciones o periódicos también tienen manuales de estilo que indican cómo deben ser sus publicaciones y recogen la longitud de los artículos, como poner los pies de foto o los títulos. El más conocido es el manual de estilo de El País.

A ti, como autora, ya seas independiente o de editorial, te dará una imagen profesional inmaculada porque tu estilo será reconocible por las lectoras al primer vistazo y tus textos tendrán un aspecto depurado y profesional.

Por ejemplo, siempre sabrás si poner sexi con i latina o sexy en inglés sin necesidad de mirar los otros libros que has escrito. 

También podrás elegir cómo escribir las palabras de doble grafía, es decir, aquellas que se pueden escribir de más de una forma: ¿policíaco o policiaco? ¿Bocarriba en una palabra o boca arriba en dos?

Y elegirás una forma de usar las comillas y las cursivas para siempre y sin dudar cada vez que tengas que ponerlas en tus textos.

Y no solo te ayuda a ti. 

También ayuda a tu correctora.

La escritura de una novela está sujeta a un montón de normativa.

Cada elemento del lenguaje está sujeto a un uso no siempre claro, como el que te he contado de solo. La RAE muchas veces nos lleva por la calle de la amargura con sus ambigüedades.

También existen elementos con más de un uso, como el tema de las comillas y cursivas.

Si la autora no tiene un criterio, es decir, las pone como le parece sin tener en cuenta cómo las ha utilizado otras veces, lo más probable es que la correctora las ponga como ella considere.

Te pongo un ejemplo.

La cursiva resalta mucho en el texto, por eso es recomendable usarla lo justo.

Siguiendo ese criterio, mi tendencia es escribir las palabras que la autora quiere resaltar que no son extranjerismos con comillas y dejar solo las cursivas cuando son estrictamente necesarias.

Si la autora tiene criterio, como un manual de estilo que se pueda consultar, obviamente, eso es prioritario sobre cualquier criterio que tenga yo o la correctora con la que trabajes.

¿Me explico?

¿Cómo es un manual de estilo?

El manual de estilo puede ser más o menos amplio e incluir normas de edición, corrección, composición del texto, diseño, etc.

Pero no solo se incorporan este tipo de datos, puedes hacerlo tan completo como quieras introduciendo aspectos relacionados con el diseño y la maquetación.

No necesitas algo muy complejo para empezar, un par de páginas iniciales que puedan servirte de guía a la hora de corregir la ortotipogrfía de tu novela te vendrán genial.

Con el tiempo, puedes incluir aspectos más complejos relacionados con el diseño de tus libros, como si quieres que tengan encabezados, dónde colocar los números de página o el tipo de fuente para el cuerpo del manuscrito. Otros elementos decorativos ya dependen del tipo de cubierta y su diseño.

Como diseñadora y maquetadora, tengo un manual para cada escritora que confía en mí para la edición de sus novelas. Así, su catálogo tendrá una coherencia profesional que muy pocas escritoras independientes llevan a cabo, lo cual es un rasgo diferenciador muy exclusivo.

Para crear tu manual de estilo no tienes que complicarte mucho la vida, como te digo, puedes empezar con algo muy sencillo como una hoja de Excel o la aplicación de móvil que más rabia te dé. A mí, particularmente, me gusta que el documento tenga casillas de verificación porque así puedes ir tachando lo que ya has revisado.

Apunta todas las palabras que siempre quieres escribir igual y cómo vas a unificar el texto. Añade tus palabras recurrentes y tus vicios lingüísticos. Con el tiempo, estos últimos se irán quitando, pero saldrán otros nuevos, así que tendrás que ir actualizando tu lista cada x tiempo.

Como ves, un manual de estilo es una herramienta superútil en la autocorrección de tus borradores con la que conseguirás entregar un manuscrito más que decente a tus lectoras cero e incluso a tu correctora y acortarás el tiempo de revisión una barbaridad.

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