Cómo empezar a escribir una novela sin morir en el intento

Cuando te has pasado toda la vida leyendo, llega un momento en el que sientes la inquietud de escribir, de pasar al otro lado, de dejar volar tu imaginación con tus palabras.

Es una sensación abrumadora y emocionante que te ilusiona y te llena de vida. Las ideas se te acumulan y solo quieres tener un ratico contigo en calma para aterrizarlas en el papel.

Esos inicios te llenan de una energía maravillosa porque, realmente, estás viviendo un sueño, el de poder llamarte escritora.

Da igual que nadie de tu entorno lo sepa todavía o que al principio te dé vergüenza de que te lean.

Es un poco como cuando te enamoras, ¿verdad? Que todo lo ves de color rosa, resplandeciente y precioso.

Luego, la realidad poco a poco se va colando en esa nube romántica y tus ilusiones se desmontan. ¿Por qué? Porque escribir una novela es difícil de narices. Ya no solo porque tu vida laboral y personal no te dejen espacio, sino porque cuando eres inexperta, no sabes cómo sortear los obstáculos que se te presentan sin ayuda.

Justo es en ese momento cuando entras en la rueda. Buscas información en todas partes: libros, blogs, redes sociales… Lo intentas aplicar como buenamente puedes, fracasas y vuelves a leer contenido con la esperanza de que esta vez sí te va a salir.

Te infoxicas.

Descubres que escribir y publicar no es solo escribir y abrirte una cuenta en Amazon. Hay todo un proceso lleno de pasos desde que tienes la idea hasta que le das a publicar en tu biblioteca de KDP.

Paso 1: ¿cuánto deseas ser escritora?

El primer paso de todos es reflexionar sobre cuánto deseas de verdad escribir esa novela que lleva acompañándote meses o incluso años. Como le pasa a Inés, a la que llevo acompañando…, yo qué sé, por lo menos dos años o más y ya, por fin, le quedan solo cinco capítulos para terminar su manuscrito. Más de dos años conmigo, eso sin contar el tiempo que le dedicó por su cuenta. Le ha costado tanto no porque le falten herramientas, que en estos meses las ha aprendido bastante bien, sino porque su ritmo de vida no se lo permite y escribe de madrugada cuando su fuerza de voluntad supera su cansancio.

Eso supone acaban un capítulo al mes más o menos.

A cualquier otra persona con menos tesón o fuerza la habría desmotivado, pero a ella no. A mí me parece todo un ejemplo de superación, de desear algo con todas tus ganas e ir a por ello sin escatimar en esfuerzo. ¡No me digas que no es inspirador!

Ese punto de partida es fundamental porque encontrar el tiempo y priorizar la escritura a otras facetas de tu vida requiere mucha perseverancia y no sentirte culpable. No es nada fácil conseguirlo.

Paso 2: sin planificación todo es un caos

El segundo paso es saber qué vas a escribir y cómo. Muy pocas autoras tienen la capacidad de sentarse a escribir lo que les viene y que les salga bien a la primera. Sin planificación, te tocará revisar mucho más. 

La inmensa mayoría convive con la historia y los personajes durante semanas, aunque solo sea en su cabeza y no lo hayan puesto por escrito.

Eso también es planificar y montar una escaleta.

Por supuesto, depende de la complejidad del proyecto.

No es lo mismo una novela corta con premisa sencilla que una trilogía o una serie. No sé si conoces a Sherilyn Kenyon, es una autora de romance paranormal que ha escrito la saga Cazadores Oscuros. Son veintitrés libros independientes con un mismo hilo conductor del que va dejando pistas en cada novela. ¡Pero no terminó ahí! Yo dejé la saga en ese punto porque me cansé, así que no te puedo contar cómo siguió el asunto. Imagina la planificación que debió requerir semejante proyecto para que todo encajara sin dejar grietas.

El caso es que hay que planificar, aunque sea una escaleta mínima viable como la que trabajamos en la mentoría y no tengas un proyecto de la envergadura del que te acabo de comentar.

Asentar unos buenos personajes y una estructura bien construida es el primer paso para dotar a tu manuscrito de calidad. Si tus personajes no son redondos, si los conflictos no se los cree nadie o toda la historia es una galimatías, la lectura será imposible. Y no hace falta meterse mucho en la técnica, solo el hecho de elegir mal el narrador ya puede estropear tu novela.

Paso 3: cómo escribes

Otra parte importante del proceso de escritura es cómo escribes, porque puedes tener una gran historia entre las manos, pero si no sabes cómo ejecutarla o lo haces mal, directamente, la cagas.

Cómo se usa el lenguaje debería ser lo primero en la lista de cosas que aprender de cualquiera que quiera llamarse escritora.

Saber qué tiempos verbales usar, la puntuación, los diálogos, no cometer imprecisiones de vocabulario… Todo eso se aprende y no es un aspecto secundario ni mucho menos, tiene una importancia capital.

Porque si antes te decía que una buena historia mal planteada tiene todas las de perder, si encima está mal escrita, el fracaso es casi inevitable.

Como ves, terminar el borrador de tu novela no es fácil ni rápido. Puedes tener talento natural, pero si no lo alimentas ni lo pules, no crecerás como autora.

Y si quieres escribir porque amas leer y te encanta vivir otras vidas, soñar con ellas, sin más ambición que la de llamarte escritora, creo que ser mejor en cada novela también es una de tus metas.

Esta es solo la primera parte del proceso de escritura y publicación, ojo. A continuación, toca la temida edición, que no sé por qué es temida, la verdad, porque es un proceso muy bonito en el que sacamos todo lo mejor de tu manuscrito para que sea su mejor versión y se convierta en un libro.

Y eso sí que no tiene precio.

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