Escribir tu libro

¿Conoces los errores de estilo más frecuentes?

errores de estilo más frecuentes

En el artículo de hoy voy a hablar de los errores de estilo más frecuentes que solemos encontrar las correctoras en los manuscritos que corregimos, siguiendo con la serie de entradas sobre corrección que empecé con Consejos para escribir bien.

Se tiene la falsa creencia de que una corrección de estilo es cambiar la forma de narrar del escritor, y no. Corregir el estilo es depurar las frases y las palabras que sobran, mejorar la fluidez y eliminar imprecisiones.

Es un paso que no debes saltarte si quieres autopublicar tu novela con la mayor calidad.

Veamos algunos ejemplos.

Palabras de la misma familia

Sin darnos cuenta podemos escribir los sustantivos de los verbos que acabamos de escribir y viceversa. Esto suele pasar porque no encontramos la palabra exacta que queremos y nuestro cerebro lo suple reutilizando los mismos términos que acabamos de usar.

Abrió los brazos y la abrazó con fuerza contra su pecho.

Latinismos mal escritos

¿Cuántas veces has visto escrito de motu propio o a groso modo? En general, no solemos escribir bien las locuciones latinas, influidos por los medios de comunicación. 

Se escribe grosso modo y motu propio

Consulta siempre antes de meter la pata. Fundeu tiene un listado bastante completo de cómo se utilizan y escriben correctamente.

Abusar de frases subordinadas

El querer dar demasiadas explicaciones puede provocar que las frases subordinadas se sucedan sin que nos demos cuenta. Lo único que conseguirás es embrollar el texto y obligar a las lectoras a volver al principio de la frase para entenderla.

Sacó la vieja caja de cartón, que estaba llena de fotos, de lo alto del armario, que estaba en el dormitorio que siempre usaban los invitados.

La mayoría de las veces, toda esa información que queremos meter con calzador es innecesaria.

Palabras baúl

Son aquellas que podemos usar para todo porque son muy genéricas, como cosa. En esta categoría entran los verbos auxiliares ser, estar, haber y otros como poder o hacer.

La pobreza de vocabulario nos puede llevar a usar estas palabras en toda la narración sin tener en cuenta que el español es un idioma muy rico y extenso y que tenemos palabras con significados muy precisos.

Rimas internas

Las rimas internas a veces son muy difíciles de ver para las propias escritoras. Son figuras del verso y nunca, a no ser que lo hagas por algo concreto, deben introducirse en prosa.

Mientras cocinaba, el teléfono sonaba y su mente divagaba.

Para evitar esto lo mejor es leer en voz alta. Es un truco infalible para detectar la mayoría de los errores que cometemos al escribir.

Exceso de adverbios

Habrás leído en un montón de sitios que los adverbios son el mal. Como todo, eso es relativo. Un abuso desde luego es perjudicial, pero también lo es repetir las mismas estructuras una y otra vez como al + infinitivo o poner un a pesar de al inicio de cada párrafo.

Adverbios como solamente, posiblemente o únicamente casi siempre sobran porque son genéricos y solo ensucian. Intenta evitarlos.

Arcaismos y otros ismos

Arcaismos

Los arcaismos son palabras en desuso. No implica que estén mal, puesto que están recogidas en el diccionario, pero si estás escribiendo una novela contemporánea, tal vez meter palabras como haragán o anteojos no pegue mucho. Es un recurso magnífico para dotar de realismo a tus personajes si, por ejemplo, tu protagonista masculino viaja al siglo XXI desde la Andalucía de los bandoleros.

Una herramienta genial es el Lexicográfico de la RAE, que te dice en qué época eran más comunes determinadas palabras.

Barbarismos

Los barbarismos son aquellas palabras que están fuera de las normas. Esto ocurre porque hay una aproximación sonora o semántica. Por ejemplo: esplanada por explanada, exalar por exhalar, preveer por prever, desvastar por devastar, etc.

Esto solo se corrige leyendo mucho.

Solecismos

Los solecismos son los errores de estructura en una oración como puede ser que el verbo no esté conjugado con su sujeto o que se pongan mal las preposiciones (un error muy extendido debido a los anglicismos y galicismos y que mi compañera Esther Magar pone a prueba aquí).

Repetición de tópicos

Cada género tienes sus frases comodín. En romántica, topicazos como las mariposas en el estómago o las miradas intensas son muy comunes. Encontrar tus propias figuras literarias será un punto distintivo, dotarán al texto de expresividad, pero cuidado con hacerlas demasiado gráficas o grotescas. Sé original, pero teniendo en cuenta el contexto de la historia que estás escribiendo.


Hay muchos más aspectos de la corrección de estilo que deben tenerse en cuenta, como las redundancias, los queísmos o el uso de muletillas, por ejemplo. Como ves, corregir estos errores no suponen un cambio en tu estilo, sino que ayudan a mejorarlo.

Así que no lo dudes a la hora de contratar una corrección, tu novela saldrá beneficiada.

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(2) Comentarios

  1. Me encanta. Breve y muy útil.

    1. Paola dice:

      ¡Muchas gracias!

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