Edición de novela, ¿en qué consiste?

Al hablar de edición de novela, solemos englobar distintos aspectos de la mejora y preparación de un manuscrito para su publicación que, a veces, generan confusión.

Cuando en mis publicaciones en redes o en el blog hablo de editar un manuscrito, no me refiero concretamente a la etapa de analizar y reescribir el contenido, sino a la parte de preparación que convierte el texto en un libro, es decir, a la corrección, al diseño y a la maquetación.

Esta etapa de preparación no tiene nada que ver con el editing, que es el proceso por el cual se analiza la obra en cuanto a contenido, personajes, estructura…, el conjunto de los elementos que la componen.

Aunque el editing también forma parte del proceso de edición, puesto que se realiza una vez se ha terminado el borrador, es decir, se ha acabado la etapa de escritura pura y dura, me gusta diferenciarlo porque es como una etapa intermedia en la que hemos acabado la novela, pero aún no está lista para convertirla en un libro.

Es un error muy habitual que veo en las correcciones que me llegan.

Encontrarme con un manuscrito que necesita una revisión mucho más profunda que la que da una corrección y que no se le ha hecho.

¿Qué ocurre entonces?

Que has tirado el dinero.

Te lo digo así de duro y de claro para que seas consciente del problema que te puedes encontrar cuando no haces lecturas profesionales o trabajas con una editora, que es la base principal antes de meterte en la edición de tu manuscrito para publicarlo.

Antes de editar tu novela

La correctora que hayas contratado debe hacer su trabajo, que es corregir el estilo y la ortografía. No tiene obligación de señalar errores de argumento, incoherencias y demás, aunque, por regla general, dejamos comentarios al respecto, por lo menos tanto las correctoras profesionales con las que me relaciono como yo.

Por eso son tan importantes los informes de lectura.

Si tienes que reescribir párrafos, escenas concretas o incluso capítulos enteros, eso significa volver a contratar una nueva corrección, por eso es tan importante no saltarse ese primer paso.

La corrección profesional requiere una inversión muy importante, imagina tener que hacerla dos veces por saltarte un paso.

Es lo que pasa cuando no se respetan los tiempos ni los distintos niveles de edición por los que debe pasar un manuscrito.

No me cansaré de decirlo: para dotar de calidad a un manuscrito, hay que respetar los plazos y olvidarse de las prisas.

Si has puesto una fecha de publicación y no llegas, sacrifica la fecha, no publiques, aunque pienses que el retraso te va a dejar en mal lugar con las lectoras.

Es mejor esperar y publicar una novela en condiciones que dejarte llevar por el agobio y el estrés y publicar mal y con prisas.

En todos mis años como correctora profesional, me he encontrado varias veces con autoras que entran en la edición de sus novelas sin tener un manuscrito definitivo al cien por cien.

El problema es que las incoherencias, los errores cronológicos, la falta de desarrollo en algunas escenas, los conflictos que se resuelven solos porque sí… no se ven hasta que la corrección está bastante avanzada y ya no hay marcha atrás.

En estos casos, solo se puede hacer dos cosas: pelearte con la autora y que encima hable pestes de ti porque qué mala eres y abusona que has querido cobrarle de más cuando ya habíais llegado a un acuerdo, o comerte el marrón con patatas y trabajar gratis.

Por desgracia, he vivido las dos situaciones.

Por eso, cada vez que trabajo por primera vez con alguien, firmamos un contrato donde se describe punto por punto todo lo que entra y lo que no entra en la edición del manuscrito y se aclaran todas las dudas antes de empezar a trabajar.

Ganamos en tranquilidad ambas partes al saber exactamente qué podemos esperar del proceso de edición.

Durante la edición de tu novela

Cuando das por terminado el editing, bien porque hayas contratado una lectura crítica y tú misma hayas hecho las modificaciones sugeridas, bien porque hayas contratado a una editora que lo haga por ti, lo siguiente es entrar de lleno en la edición.

El primer paso es corregir, tanto el estilo como la ortotipografía. Ambas correcciones deben ir de la mano porque de nada sirve tener todas las comas y las tildes bien puestas si luego los verbos no están bien, el vocabulario no es el correcto en el contexto en el que se usa, las preposiciones no son las adecuadas o hay laísmos.

Lo ideal es que entre ambas revisiones intervenga la autora, para resolver dudas de la correctora o mejorar aquellas frases que se hayan señalado. Así, cuando se entrega la corrección final, esta ya tiene casi todo resuelto y arreglado.

Si contratas la maquetación con otra profesional, lo ideal es que la correctora te entregue el archivo premaquetado, es decir, con las sangrías bien puestas, los diferentes estilos integrados, los paratextos añadidos.

Otro error muy común es no entregar toda la novela a la correctora, solo la parte del manuscrito en sí.

Esto conlleva a que los paratextos, es decir, las páginas que acompañan al manuscrito, como los agradecimientos, la biografía, notas, etc., puedan salir publicados con errores porque no se han revisado.

Es como tener la meta a un metro y celebrar la victoria antes de cruzarla…

También es buena idea incluir la corrección de galeradas en el presupuesto que le pidas a tu correctora, así te aseguras que no se han introducido errores en la maquetación como malas particiones de sílabas, por ejemplo.

Es algo que yo ofrezco en mi servicio de maquetación, que es un plus que no todos los maquetadores tienen.

Ten en cuenta que la corrección de galeradas no es para revisar lo que debiste hacer en la corrección. Cualquier cambio debe estar muy justificado y no hacerse por gusto o por capricho. Los servicios de este tipo tienen tarifas muy ajustadas que no se corresponden ni por asomo al tiempo que las profesionales les dedicamos.

Por eso es muy importante que las revisiones del texto las hagas antes de maquetar. No esperes a tener la prueba de impresión en las manos para hacer correcciones, que, lamentablemtene, es algo que he visto mucho, y creo que es por el desconocimiento que se tiene en cuanto a cómo debe hacerse la edición de una novela.

Por otra parte, a la hora de diseñar las páginas maestras y antes de colocar el texto durante la maquetación propiamente dicha, es importante que seas muy clara con lo que quieres y cómo lo quieres, dentro de que la diseñadora también te puede hacer sus sugerencias.

Para eso se hacen pruebas de diseño, para que puedas elegir y ver tus ideas plasmadas antes de empezar el trabajo.

Una vez que se entregan los archivos, las modificaciones que haya que hacer son porque son errores o no quedan bien en las pruebas de impresión. Ya no es el momento de cambiar el tipo de fuente o la disposición de los elementos decorativos.

Cuando recibas las pruebas de diseño, imprímelas y toma decisiones con las hojas en la mano. Es la forma más eficaz para no equivocarte y sepas que vas a quedar contenta con el resultado.

Después de la edición de tu novela

Cada parte de la etapa de edición debe pasar por tu filtro. Dentro de que, si no tienes experiencia, dejarse aconsejar por profesionales es importante, es tu libro y es tu nombre.

Tú eres la última responsable de la calidad de tu novela.

Si no respetas los tiempos ni lo que debes hacer en cada momento, si no revisas cuando toca, si no decides cuando toca, si pasas de puntillas sin comprometerte, no estarás haciendo tu parte.

El final de la edición es el principio de la publicación, cuando toca ponerte las pilas en cuanto al funcionamiento de Amazon, trabajar tu marca personal, preparar lanzamientos y todos esos satélites, que tan poco nos gustan a la mayoría, pero que giran alrededor de tu libro y que debes manejar sin más remedio para llegar a las lectoras.

No es algo que debas dejar al azar o para el último momento porque luego te puedes llevar un disgusto al no cumplir las expectativas que te has creado.

Todas hemos pasado por ahí y es muy frustrante y triste.

De nuevo, te insto a no tener prisa, a no fijarte en esas otras escritoras que publican libros con una frecuencia imposible para la mayoría. No te compares ni quieras ser alguien que no puedes.

No sabes los procesos que siguen esas personas, si tienen un equipo detrás, si les da igual la calidad o no.

Tú estás en tu propia etapa, céntrate en ella.

Es verdad que cuando tienes por fin tu novela acabada, las ganas de enseñarla y que las lectoras puedan disfrutarla son casi incontenibles, pero espera a tener un plan fijado con un par de meses de antelación. Créeme, lo agradecerás.

Esta guía gratuita en formato checklist te ayudará a facilitarte vida y simplificar todo el proceso con pasos ordenados y claros, para que no te saltes nada importante y sepas qué hacer en cada momento.

  • Un paso a paso detallado y ordenado.
  • Fichas de datos generales.
  • Hojas de reflexión para que apuntes qué has necesitado en cada etapa.
  • Versión editable por si la prefieres en digital.

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