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Todo lo que necesitas para ser escritora de novela romántica

todo lo que necesitas saber para ser escritora de novela romántica

A priori, lo único que necesitas para ser escritora de novela romántica es escribir, ¿verdad? Pero es una pregunta capciosa, porque para nada solo necesitas escribir, aunque sea lo más básico e inamovible de esta profesión: si no escribes, nunca serás una escritora. Es así de sencillo.

Sin embargo, a veces, esa actividad tan sencilla y simple, que solo requiere un ordenador o incluso un papel y un lápiz, ni es tan sencilla ni tan simple de llevar a cabo.

Y lo sé bien porque durante mucho tiempo he sido una escritora que no escribe.

Podría enumerarte una lista interminable de aspectos de mi vida que me lo han impedido y seguro que empatizarías conmigo: trabajo nutricional como correctora y diseñadora editorial, responsabilidades familiares, hijos…, nada que no compartamos la mayoría de las escritoras de novela romántica.

Si a eso le sumamos todo lo demás que implica ser escritora profesional (redes sociales, blog, newsletters, etc.), el tiempo para escribir parece que te elude a propósito.

Uno de mis errores principales fue perder el foco de por qué decidí convertir mi pasión en mi trabajo y la necesidad de convertir mi esfuerzo y dedicación en ingresos económicos. Porque no nos engañemos: queremos ganar dinero con lo que escribimos, dejar un trabajo que no nos llena para vivir de nuestra pasión.

Creo que esa es la mayor libertad a la que podemos aspirar.

Reconozco que soy muy afortunada en ese aspecto, porque mi trabajo me encanta y ayudar a otras escritoras a mejorar sus escritos o a escribirlos es lo que más me llena hoy por hoy.

Y puedo hacerlo porque sé escribir. Y tengo la experiencia necesaria para transmitirlo gracias a que durante mis años de carrera he ido puliendo y desarrollando los aspectos que te voy a explicar a continuación.

¿Qué necesitas para ser escritora de novela romántica?

Está claro que escribir, y leer. Muchísimo. Porque la lectura y la escritura con hermanas siamesas; la una no puede subsistir sin la otra. Pero, además, hay cinco puntos que considero básicos que pueden ayudarte a forjar una carrera literaria duradera y fuerte.

Estos puntos son:

  • mentalidad
  • foco
  • hábito
  • orden
  • formación

1. Mentalidad

La carrera de escritora está llena de subidas y bajadas. Un día estás eufórica porque has escrito una pedazo de escena increíble y, al siguiente, cuando la relees, piensas que menudo bodrio. El síndrome del impostor está acechando continuamente, aunque lleves ocho libros publicados y se suponga que ya eres veterana en esto de escribir y publicar.

Una reseña negativa puede destrozarte emocionalmente, aunque sea constructiva y tenga más razón que un santo. Pero al principio no lo ves así, te lo tomas como un ataque personal y entras en el bucle de «no valgo para esto».

Cuando te dejas llevar por la frustración también es habitual caer en comparaciones que solo te hacen daño. Por qué fulanita vende más que yo, tiene más seguidores o se lo leen todo… Parece que todo el mundo lo tiene más fácil que tú o llegan antes a donde tú quieres.

Estoy segurísima de que te identificas con alguna de esas situaciones. Tranquila, que no eres la única. Y no pasa nada porque de vez en cuando caigas en uno de esos bajones, las escritoras somos seres emocionales, y a veces estas nos desbordan aunque no queramos.

Por eso mantener una mentalidad fuerte, sana y positiva para ser escritora de novela romántica es fundamental para salir rápido de esas espirales de negatividad y pesimismo.

Una buena forma de conseguirlo es tener un grupo de escritoras afines a ti con las que poder compartir tus frustraciones. Se llaman grupos mastermind y suelen estar formados por no más de cuatro o cinco compañeras. Una vez a la semana os reunís para hablar de lo que habéis escrito, recibir feedback y, en definitiva, sentiros acompañadas y comprendidas. Es uno de los aspectos que trabajamos en mi mentorización de novela romántica. ¡El acompañamiento del grupo es muy importante!

Otra forma de no perder la paz interior es aprender a aceptar las críticas. Una mala reseña no significa que todas tus novelas sean una mierda o que no sepas escribir. Puede que esa reseña que te ha hecho tanto daño tenga un poco de razón en algún aspecto. Si simplemente no ha gustado, ahí no puedes hacer nada; ya sabes lo que dicen: para gustos, colores. Es imposible gustarle a todo el mundo. Imposible. Grábate eso a fuego.

También es inevitable caer en comparaciones dañinas cuando estamos en épocas de bajón. Lo único que conseguirás fijándote en las demás es sufrir, porque no sabes cómo han llegado esas personas donde están ni qué dificultades se han encontrado en su camino, cómo las han superado, qué inversión en tiempo y dinero han hecho.

Compárate contigo misma, con nadie más, con quien eras hace un año, hace dos, hace cinco. Y maravíllate con lo que has conseguido por ti misma. Y si no te gusta, no te hagas daño pensando en que tú nunca podrás estar donde están las demás. Piensa qué quieres y qué pasos puedes dar para conseguirlo. Y hazlo.

2. Foco

No perder el foco es superimportante y sé de lo que hablo porque me ha pasado. Dejar que todo lo que rodea mi negocio me abrumara y olvidara lo más importante: que soy escritora.

Te he dicho al principio de este artículo que he sido una escritora que no escribe. Durante mucho tiempo, además. Perdí de vista el foco y me dejé arrastrar por las urgencias y necesidades de otros. Por el afán de tener tropecientas líneas de negocio, de tener ingresos pasivos (¿pasivos? ¡Ja! Menuda falacia), de poner a tu servicio mis conocimientos.

Y dejé de escribir.

Porque no soy superwoman, mal que me pese. Y tengo familia, una casa que mantener, hijos que atender y cuidar con amor y presencia, una pareja, amigas, a mí misma… Es imposible llegar a todo. Es otra lección que te dejo hoy: tienes que priorizar sin más remedio y sacrificar otras cosas.

En mi caso fue la escritura. Me enfoqué en enseñar a escribir novela romántica, a publicarla con calidad, a acompañarte en el proceso. El resultado fue que muchas de las autoras que están suscritas a mi lista de correo ni siquiera sabían que soy escritora.

Aquello fue un mazazo de realidad que me dejó hecha polvo. ¿Cómo era posible que después de siete novelas y un libro de no ficción no supieran que era escritora? ¡Que llevo en esto desde el 2014!

Es uno de los objetivos que me he propuesto este año: cambiar esa percepción, recuperar mi foco. Escribir.

Por eso es importante que tengas claro qué quieres como escritora y vayas a por ello con todas las consecuencias.

3. Hábito

Como te he dicho, dejé de escribir y, después de tantos meses, recuperar el hábito ha sido como picar piedra bajo el sol de julio en Granada. No solo hacer el esfuerzo de bloquear tiempo para ello, sino encontrar el ánimo y la disposición para hacerlo. Encontrar las palabras adecuadas, dejar fluir la imaginación, retomar el ritmo automáticos de los dedos sobre el teclado… Ha sido como reencontrarme con una vieja conocida. Emocionante y aterrador.

Algunas escritoras piensan que la obligatoriedad de escribir todos los días mata la creatividad. No estoy para nada de acuerdo. Si quieres ser escritora de novela romántica profesional, trabajar todos los días en un horario determinado te da control, enseña a tu entorno que ese espacio es para ti y tu trabajo y provoca que lo eches de menos cuando te falta.

No tienes que escribir todos los días, pero sí es bueno trabajar en tu manuscrito a diario, ya sea dándole a la tecla, desarrollando personajes, planificando escenas. Todo suma. Incluso quinientas tristes palabras al día se convierten en una novela en cuatro meses.

4. Orden

Como no me canso de decir, para ser escritora profesional no solo tienes que escribir, y leer. Debes tener una marca personal y trabajar tu visibilidad para que las lectoras sepan de tu existencia, empaticen contigo, compartan tus valores y quieran leer lo que escribes.

Son muchísimas cosas y tienes que invertir sin más remedio: bien tu tiempo para aprender y hacerlo tú, o bien tu dinero para que lo hagan otros. No queda otra.

El tiempo es el que es y saber aprovecharlo al máximo para ser cien por cien productiva requiere paciencia y práctica. Ser ordenada y planificar se hace imprescindible para no dejar cosas al azar, que no se te echen los plazos encima y, sobre todo, tener paz mental.

Tu situación no es la misma que la mía, pero para que te hagas una idea de todo lo que hago en mi trabajo como escritora profesional de novela romántica:

  • escribo, tanto ficción como no ficción
  • corrijo para autoras independientes y editoriales
  • hago diseño editorial para autoras independientes
  • mentorizo a otras escritoras
  • doy cursos y masterclasses en diferentes plataformas como MOLPE o el máster de José de la Rosa
  • tengo un pódcast quincenal
  • actualizo el blog una vez al mes
  • envío una newsletter semanal a mi lista de suscriptoras
  • curo contenido y retroalimento redes secundarias como Twitter y Facebook
  • diseño mis publicaciones de Instagram y las programo
  • responder correos, mensajes de Telegram, Slack, WhatsApp, Instagram… (reconozco que tengo que simplificar esto o voy a terminar en el manicomio)

No podría hacer todo eso si no tuviera un sistema de organización implementado y puesto a prueba a lo largo de los años. No tienes que hacer todo lo que hago yo, pero sí un mínimo de visibilidad en Instagram y en tu propia casa virtual. Con el día a día que la mayoría tenemos, un mínimo de orden es más que necesario.

5. Formación

Por último, pero no por ello menos importante, para ser escritora de novela romántica tienes que formarte. En escritura, sí, pero también en corrección, en conocer y manejar las herramientas básicas de nuestro trabajo. No hay nada peor que un escritor que no sabe utilizar el lenguaje, no me refiero a pulir tu voz de escritora, que eso es algo que se adquiere con años de práctica, sino saber que «envite» no es «embate» o que «infringir» no es lo mismo que «infligir», sobre todo, ortografía elemental.

Saber lo que es una escaleta, cómo desarrollar personajes, organizar las distintas tramas, cómo darle peso a los conflictos…, todo eso puede estudiarse, de hecho, es lo primero que vemos en la mentorización de escritura de novela romántica.

Tener talento es una ventaja, pero no es suficiente; llegará un momento en que tú misma querrás crecer como escritora, romper las reglas, salir de tu zona de confort. Y solo podrás hacerlo si tienes los conocimientos que te lo permitan.

Espero que te haya gustado la entrada de este mes, me ayudarías un montón compartiéndola en tus redes o recomendándola.

¿Crees que me he dejado algo en el tintero? ¿Qué crees tú que hace falta para ser escritora de novela romántica?

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