mentoría de novela A Paola la conocí hace dos años atrás. En un pódcast donde fue invitada para conversar sobre la novela romántica y, de cierta manera, me impactó. Muchísimo. Como también me han impactado todos sus post en IG y la minuciosa entrega con la que se empeña en hacer todo. Decidí empezar la 2da Edición de la mentoría con un terrible dolor de estómago. Con miedo a que «la Pao» leyera algo mío y le prendiera fuego. Pensé que, entre interminables comas de vocativos, puntos mal ubicados y americanismos, la sangre espesa correría entre líneas. El dolor de estómago no se va. Nunca lo hace. La Pao es una diosa literaria que te acompaña cada semana en el curso, que te toma de la mano allí donde ya no puedes ver más. Donde te crea un mundo de estructura y organización del que, egoístamente, no quieres partir jamás. Las mariposas no se irán de tu estómago al subir los capítulos para su revisión. Frases como «qué bien escribes» o «esto no lo has logrado, vamos a pensarlo un poco más» formarán parte de tu universo loco, el cual adorarás si solo te dejas acompañar por ella. Gracias a Paola, mi primera novela está a punto de terminar. Y mi mentora es la única culpable. No nos vencieron las ocho horas de diferencia del día ni un océano Atlántico de por medio. Gracias por dejarme aprender a tu lado. Por creer en mí y decírmelo con una sonrisa. Te prometo que algún día se lo diré a mi espejo también.

La Fille Velvet

Paola C. Álvarez
2022-06-12T11:38:31+02:00

La Fille Velvet

A Paola la conocí hace dos años atrás. En un pódcast donde fue invitada para conversar sobre la novela romántica y, de cierta manera, me impactó. Muchísimo. Como también me han impactado todos sus post en IG y la minuciosa entrega con la que se empeña en hacer todo. Decidí empezar la 2da Edición de la mentoría con un terrible dolor de estómago. Con miedo a que «la Pao» leyera algo mío y le prendiera fuego. Pensé que, entre interminables comas de vocativos, puntos mal ubicados y americanismos, la sangre espesa correría entre líneas. El dolor de estómago no se va. Nunca lo hace. La Pao es una diosa literaria que te acompaña cada semana en el curso, que te toma de la mano allí donde ya no puedes ver más. Donde te crea un mundo de estructura y organización del que, egoístamente, no quieres partir jamás. Las mariposas no se irán de tu estómago al subir los capítulos para su revisión. Frases como «qué bien escribes» o «esto no lo has logrado, vamos a pensarlo un poco más» formarán parte de tu universo loco, el cual adorarás si solo te dejas acompañar por ella. Gracias a Paola, mi primera novela está a punto de terminar. Y mi mentora es la única culpable. No nos vencieron las ocho horas de diferencia del día ni un océano Atlántico de por medio. Gracias por dejarme aprender a tu lado. Por creer en mí y decírmelo con una sonrisa. Te prometo que algún día se lo diré a mi espejo también.